El 8 % del comercio exterior chileno en contenedores ya se moviliza a través de puertos peruanos, principalmente por el Callao y Chancay. Según destacó el medio chileno Bío-Bío, el rápido crecimiento de estos terminales ha intensificado la competencia por las rutas comerciales hacia Asia, posicionando a Chancay como un punto de conexión transpacífico clave.
Esta disputa marítima va más allá de los muelles e incluye la modernización de corredores terrestres, conexiones ferroviarias, cabotaje, zonas logísticas y servicios aduaneros. El objetivo de fondo, tanto para el Perú como para Chile, es captar la inmensa carga de países como el Brasil, la Argentina, el Paraguay y el Uruguay para darle salida hacia el océano Pacífico.
En este escenario, la infraestructura peruana ha sacado una importante ventaja. Juan Carlos Paz Cárdenas, expresidente de la Autoridad Portuaria Nacional (APN), detalló que el terminal del Callao ya moviliza 3,3 millones de TEU y podría acercarse a los cuatro millones anuales, ubicándolo en una posición central en la costa occidental de Sudamérica. A esto se suma el impacto de Chancay, que al permitir enlazar al Perú con Asia en solo 23 días, se ha vuelto un factor determinante para el comercio exterior regional.
El impacto de esta red es tal que Daniella De Luca, directora académica del Centro de Desarrollo Económico Internacional de la Universidad de Valparaíso, estima que cerca del 40 % de la carga de transbordo en Chancay es de origen chileno. La especialista explicó que, aunque la elección portuaria depende de tiempos, tarifas y conexiones, la decisión final recae en las grandes navieras, que son las que organizan la cadena logística y definen las rutas más eficientes.
Para consolidar este liderazgo, el Perú sigue ampliando su cartera de inversiones. A la actual oferta se sumará el futuro puerto de San Juan de Marcona, que contempla una inversión de US$ 405 millones destinada al embarque de minerales. Asimismo, la prensa chilena advirtió sobre el avance de otros megaproyectos peruanos como Eten, Pucallpa, Iquitos y Corío. Sobre este último, la APN ya aprobó un plan maestro de US$ 600 millones para movilizar carga proveniente del Brasil y Bolivia.
Sin embargo, los expertos coinciden en que este vertiginoso crecimiento portuario exige resolver urgentes desafíos internos. Ampliar la capacidad marítima sin mejorar las conexiones terrestres de la «última milla» solo trasladará la congestión de los barcos a las carreteras, un problema que ya enfrentan el Callao y Chancay. Para evitarlo, proponen integrar la planificación urbana con vías exclusivas, ferrocarriles y una mejor interconexión puerto-ciudad.
Luis Miguel Castillo Mendoza, especialista en Puertos y Logística Internacional, señaló que debe existir trazabilidad en todas las instituciones mediante un Port Community System que conecte a la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria, la Autoridad Portuaria Nacional, los terminales, transportistas, depósitos y agentes marítimos. Sin esta coordinación administrativa integral, advierte que la eficiencia logística ganada en el mar no beneficiará plenamente a los importadores ni a los exportadores.
Fuente: BioBioChile
