La Fiscalía continúa en la investigación preliminar contra el alcalde provincial de Arequipa, Víctor Hugo Rivera, tras una denuncia por presunta discriminación e incitación a la discriminación vinculada a la restricción de danzas altiplánicas en las celebraciones por el aniversario de la ciudad. El proceso se originó luego de que la Municipalidad Provincial de Arequipa limitara la participación de agrupaciones de morenadas, sayas, caporales, tobas y otras expresiones culturales de origen puneño en el tradicional Corso de agosto.
La denuncia fue presentada por Edson Solórzano, ex presidente del Club Departamental de Puno, quien sostiene que la comuna comunicó oficialmente la exclusión de delegaciones altiplánicas sin sustento técnico ni criterios claros de selección. Según indicó, esta decisión generó malestar entre los residentes puneños que, desde hace décadas, participan activamente en las festividades arequipeñas.
De acuerdo con Solórzano, la municipalidad solo realizó una evaluación parcial para agrupaciones de caporales en la zona 54 de Cerro Colorado, dejando fuera a otros géneros de danza con presencia consolidada en la ciudad. Esta medida, afirmó, configuraría una limitación arbitraria que afectó el derecho a la igualdad y a la participación cultural, motivo por el cual se formalizó la denuncia penal.
Durante las primeras diligencias, el denunciante precisó que la Fiscalía viene recopilando documentación oficial, comunicados municipales y el reglamento del Corso, en el que se establece la prohibición de determinadas danzas, entre ellas morenadas, tinkus, diabladas, tobas, caporales y salay. Estos documentos serán claves para determinar si existió una vulneración de derechos colectivos.
Asimismo, Solórzano señaló que el Ministerio de Cultura participa como veedor del proceso desde Lima, debido al impacto cultural y social de las restricciones aplicadas en Arequipa. En los próximos días, otros representantes de agrupaciones afectadas acudirán a brindar su testimonio como parte de la investigación preliminar.
El caso es seguido con expectativa, ya que una eventual responsabilidad podría sentar un precedente para futuras gestiones municipales en la organización de actividades oficiales. Mientras tanto, el debate sobre la participación de danzas altiplánicas en las fiestas de Arequipa continúa abierto, entre llamados a una celebración ordenada y con reglas claras para todas las expresiones culturales.