Alrededor de 58 millones de niños en América Latina y el Caribe están expuestos a eventos climáticos, donde uno de cada tres menores enfrenta de forma simultánea sequías, calor extremo y olas de calor. Así lo revela un informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) sobre las principales amenazas ambientales en la región.
Reis López, asesor de resiliencia climática de Unicef, explicó que estos fenómenos superan el simple malestar térmico. “Las temperaturas extremas pueden provocar deshidratación y agravar enfermedades preexistentes, afectar el aprendizaje, la asistencia escolar y la salud mental”, advirtió a SciDev.Net tras alertar sobre los efectos combinados que desbordan la capacidad de respuesta comunitaria.
Los menores resultan fisiológicamente más vulnerables ante estas amenazas porque sus cuerpos continúan en desarrollo. Rodolfo de Carvalho Pacagnella, profesor de la Universidad Estadual de Campinas, precisó a SciDev.Net que los niños regulan peor la temperatura corporal en comparación con los adultos, por lo que afrontan riesgos severos durante exposiciones prolongadas al calor extremo.
A nivel regional, 141 millones de menores experimentan olas de calor constantes y 118 millones sufren sequías prolongadas. El informe de Unicef sitúa a Venezuela, México, Colombia y Brasil con los mayores índices de exposición absoluta para la infancia, en contraste con los registros significativamente menores reportados en Uruguay, Chile y Paraguay.
Frente a este escenario, los expertos demandaron a los gobiernos latinoamericanos priorizar la adaptación infantil en sus políticas públicas. López enfatizó que la urgencia radica en fortalecer la resiliencia de servicios esenciales como escuelas, centros de salud y redes de agua y saneamiento para garantizar su funcionamiento operativo durante y después de emergencias climáticas.
Fuente: Salud con Lupa
