Un gamer en el cielo, la santidad de Carlo Acutis

Revista Prende y Apaga
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El 7 de septiembre amaneció con una claridad inusual en Roma. Bajo el cielo azul que parecía anticipar algo grande, miles de jóvenes —y no tan jóvenes— comenzaron a llegar al entorno de la Plaza de San Pedro. Algunos con camisetas alusivas, otros con ordenadores portátiles, teléfonos en alto grabando, banderas ondeando. No era un concierto de rock, ni una manifestación política, sino una celebración que parecía pertenecer al futuro.

Porque ese día, en esa plaza, el Pontífice Papa León XIV presidió la ceremonia de canonización de Carlo Acutis junto al también nuevo santo Pier Giorgio Frassati. Y aunque ambos eran laicos, ambos jóvenes, sus vidas parecieron hablar al mundo con un lenguaje que mezcla lo antiguo y lo moderno. 

Un chico “normal” y extraordinario

Carlo nació el 3 de mayo de 1991 en Londres, pero creció en Milán, Italia.  Desde niño mostró una devoción a la Eucaristía poco común para su edad. Decía frases como: «La Eucaristía es mi autopista al cielo». Al mismo tiempo, le encantaban los videojuegos, la informática, era un muchacho de su generación. “Limitaba su tiempo de consola a dos horas por semana”, cuentan quienes lo conocieron. 

Lo llamaron “influencer de Dios”, era gamer y hoy es santo. Eligió servir a los pobres, usar sus habilidades en informática para crear una web sobre «milagros eucarísticos» y dedicar su breve vida a Dios. Murió de leucemia el 12 de octubre de 2006 a los 15 años.

Camino hacia los altares

La Iglesia reconoció su heroicidad de virtudes en 2018, y lo beatificó el 10 de octubre de 2020. 

Después, el 23 de mayo de 2024 aprobó un segundo milagro atribuido a su intercesión —una joven costarricense que se recuperó de grave lesión de cabeza tras caída en bicicleta— allanando el camino para su canonización. 

Finalmente, ese domingo, la plaza rebosaba de emoción. Jóvenes con camisetas que decían “Yo fui al altar de Carlo”, moniciones de cantos, rosarios en mano, celulares grabando cada instante. La ceremonia tenía un atractivo singular. Un santo de la “generación millennial”, un santo que entendía el wifi y lo usaba para Dios. 

La ceremonia y el signo del tiempo

Cuando el Papa proclamó: «Declaramos y definimos al beato Carlo Acutis santo», una oleada de aplausos recibió la declaración. En la homilía, recordó que “estos jóvenes (Carlo y Pier Giorgio) respondieron ‘sí’ a Dios y se entregaron a Él plenamente, sin guardar nada para sí”.

Los detalles no eran menores. Carlo vestido con unos tenis en su urna en Asís, su tumba se había convertido ya en sitio de peregrinación para cientos de miles de personas. Una generación que muchas veces se siente excluida o desconectada veía en él una puerta de entrada. 

Un santo digital

Carlo no fue mártir eterno sino un joven que murió por enfermedad. No fundó órdenes religiosas, sino que usó lo que tenía a mano: su ordenador, su devoción, su tiempo libre. Y así alcanzó a miles. Su canonización es una señal de que la santidad también es para quienes viven en esta era digital, con retos, con pantallas, con mundos que cambian rápido.

* * *

Cuando cierres el móvil esta noche, piensa que puedes usarlo para algo más grande. Que la santidad no es un fósil del pasado, sino un reto para hoy. Que un chico de 15 años, con consola, devoción y curiosidad, puede enseñarnos a ser auténticos, a usar lo que tenemos para amar y servir.

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